¡Cuidado con esto!

Hace un tiempo atrás me expuse a una experiencia muy particular. Estaba disfrutando  una conversación muy amena, cuando de pronto la persona con la que compartía cambio el tono de la misma para abrir espacio a criticar, juzgar a un amigo. Creo que jamás olvidaré las emociones que se filtraron en mi ser. Nunca me ha gustado la dinámica de criticar a otros. Mis padres siempre me inculcaron a siempre tratar a otros como esperas que te traten a ti, tanto de frente como a espaldas.

Te confieso que inconscientemente por poco caigo en la tentación de hacer exactamente lo mismo que me provocó tanta repulsión. En aquel momento por poco hago un juicio interno tanto en mi mente, como en mi corazón contra la persona y para ser honesto delante de Dios no hay ninguna diferencia. Sin embargo, automáticamente sentí como Dios me recordó:

Mateo 7:1  No juzguéis para que no seáis juzgados.

Mateo 7:2  Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá.

Mateo 7:3  ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?

Mateo 7:4  ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando la viga está en tu ojo?

Mateo 7:5  ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.

Mateo 7:6  No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.

Ese día Dios me recordó a mirar con misericordia y no hacer un juicio adelantado sobre nadie, interno ó externo. Alex San Pedro una vez dijo:  “Para el que se cree bueno, juzgar a otros es su mayor tentación”. También he visto que el que desea lo que otros tienen puede caer en juzgar de igual manera. Me parece que son  realidades de las que nos debemos cuidar en nuestro diario vivir como hijos de Dios. Tu y yo fuimos llamados amar, a mostrar el carácter de Dios, su paciencia y compasión. No tratemos de hacer el trabajo de juzgar, ese sombrero nos queda muy grande, nunca debemos olvidar las misericordias de Dios para con nosotros. No seamos hipócritas, todos tenemos nuestros talones de Aquiles, amémonos los unos a los otros y seamos pacientes.

…con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, Efesios 4:2

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