“Hoy es un buen día…”

Por: Karen Pérez

Para esta fecha, 11 años atrás, mi vida estaba por dar una vuelta inesperada y muy necesaria. Pero voy un poco más atrás para que entiendas de lo que hablo. Nací en un hogar cristiano, en medio de una familia amorosa y temerosa de Dios. Pero a mis 4 años mis papás se divorciaron. Y fue en mi adolescencia que se reflejó el dolor que me causó aquel divorcio. El problema es que no había identificado que era dolor, y lo disfracé con rebeldía. Todo me molestaba, todo me hería, todo me era “indiferente”, nada ni nadie era lo suficientemente bueno, etc… Seguía en la iglesia, pero mi corazón estaba quebrado. Me enfoqué en mis estudios y me refugié en mis sueños—literalmente. Lo único que quería hacer era dormir.

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El tiempo comenzó a pasar y cuando fui a entrar a la universidad vi frente a mí varias puertas, u oportunidades, a las que nunca antes había sido expuesta. Y como ya era “rebelde” ante los ojos de todos, pensé que no tendría ningún efecto en la opinión de los demás lo que hiciera. Muy lejos de la realidad… Mi hermana dormía en el mismo cuarto que yo, pero era como tener un “enemigo” durmiendo conmigo. No podía explicar la rabia y el enojo que sentía contra ella, y simplemente le descargaba mi furia con palabras hirientes. Empecé a “cortar clases” en la universidad, tuve mi primer novio, me “rebelé” y aunque tenía temor de Dios y sabía que estaba haciendo las cosas mal, no me importó. Estaba viviendo una doble vida.

Mi meta era “escapar” de todo. Y para hacer el cuento corto, llegó un día donde literalmente vi una puerta abrirse frente a mí. Tenía por fin la oportunidad de hacer lo que yo quería y obligar a los demás a aceptarlo sin importar las consecuencias. Representaba dejar atrás todo lo que había aprendido y “predicado” antes. Todos los consejos, todos los recuerdos, toda la Palabra declarada sobre mí—la historia de mi vida pasó en segundos por mi mente. Y fue allí donde algo me sacudió por dentro y era como escuchar mi voz diciendo, “¿Qué haces? ¡Sal de ahí!” En el momento no entendí, pero hoy sé que era el Espíritu Santo hablando a mi mente y espíritu, y dándome una última oportunidad. Fue como ver el futuro al mismo tiempo. Me vi triste, sola, vacía, avergonzada, prisionera de la culpa y viviendo con las consecuencias de mis decisiones.

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Y ese día pensé, “¿qué será de mí?” Y recuerdo que en ese momento algo en mi mente y en mi corazón fue derribado. Una fortaleza que el enemigo había querido levantar con sus mentiras. El Espíritu Santo había comenzado a llenar un vacío que tenía, y que yo quería llenar con otras cosas. Ese día decidí empezar de nuevo. No sabía cómo hacerlo, pero estaba dispuesta a pasar por cualquier cosa con tal de regresar a los pies de Jesús. Y te confieso, ¡no fue nada fácil! Pero ese mismo año Dios me ayudó a restaurar mi relación con mi hermana—mi amiga, mi relación con mis papás, mi identidad y me ayudó a identificar aquello que necesitaba sanar y poco a poco ha ido trabajando con cada área de mi vida.

Si 11 años atrás me hubieran dicho que hoy sería pastora de niños, que mi esposo sería pastor, que mi relación con mi familia sería espectacular, que escribiría y grabaría canciones y que estuviera rodeada de amigos que son como hermanos, no lo hubiese creído. Pero así es Dios. Su gracia no se gana. Su amor no se gana. Su misericordia no se gana. Él simplemente la da, como dio su vida por nosotros.

Disculpa si te he hecho leer mucho. Ya termino. Sólo quiero que sepas que nunca es tarde para empezar de nuevo. Nunca es tarde para decidir regresar a los pies de Jesús. Te puedo asegurar que NO será fácil, pero valdrá la pena. Valdrán la pena las miles de lágrimas que tengas que derramar, la vergüenza que quizás sientas por cosas que tengas que confesar, el temor de acercarte a pedir perdón… Pero te aseguro también que Dios cambiará tus lágrimas en alegría, quitará tu vergüenza y te pondrá en honra y Su perdón te llenará, restaurará y levantará como nunca antes. Si hoy piensas, “¿qué será de mí?”, probablemente lo que necesitas hacer es confiar en Dios y salir corriendo a buscar ayuda. Sus planes son buenos, son de bien. ¡No tengas miedo! Hoy es un buen día para volver a empezar, y oro para que recibas las fuerzas, la valentía y el ánimo para decirle SÍ al Espíritu Santo y aceptar todo lo bueno que tiene reservado para ti.

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9 Comentarios

    1. Ana

      Te entiendo ,pues en algunas ocasiones hay una “Y“ en nuestra vida.Dios da segundas oportunidades .
      Tu testimonio me lleva a pensar que mientras algunas veces sentimos esa prueba ,vemos nuestra debilidad y decimos ,no Jesus ,no cambiaria lo q tengo hoy contigo,no volvere atras.A pesar de ser debil,tu presencia me hace fuerte.Yo era pero no soy ,tu Espiritu me cambia.
      Quizas un futuro como el tuyo Dios me brindara.Gracias x compartir tu testimonio.

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  1. Mayra Enith Perez

    Me has llenado de esperanza. Pues, algo parecido a tu histori, lo unico que me crie con mis tios toda una vida pensando que eran mis padres no hasta que llego a la escuela superior que me llaman la atencion. Mis apellidos son Perez Rosado. De nacimiento pero siempre ponia los de mis tios Morales Jimenez go figure. Nunca se me olvida ese dia en donde mi algria parecio parar, en donde todo cambio. Al fin conoci quien era mi mama y no puedo mentir nunca he tenido una buena relacion, nunca le he preguntado por que a mi fui tu primera hija mujer en fin muchas preguntas que aun hoy no he tenido respuesta, pero si puedo decir que Dios ha sido bueno que ha cuidado y que algun dia podre ver mas de lo que he podido imaginarme. No no tengo una relacion con ella. Y cada vez que el Pastor Rey habla de la carta mis pelos se ponen de a peso jajajajaja. Esto me llevo al vicio, a tener coraje y odio hacia ella no podia entender el por que. Me consumi en el alcohol pensando que mi dolor iba a ser mejorado que mi herida iba hacer cicatrisada hoy ye puedo decir que le falta he tratado de usar una curita cuando la herida es grande y profunda y hay no llega una curita sino la mano de Dios. Dios me ya puesto en lugares donde he podido ver su mano. Karen gracias por tu mensaje Dios continue llenando tu vida de grandes maravillas. Gracias .

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    1. Roy and Karen

      Amén!! Wow Mayra, gracias por compartir tu historia con nosotros! Oro para que Dios siga sanando tu corazón y restaurando lo que el enemigo quiso quebrar y romper en tu familia y en tu vida! Admiro tu valentía y tu esperanza en el Señor a pesar de lo difícil del proceso que has vivido. Te aseguro que Él puede transformar las cosas y hacer lo imposible posible. Hoy es un buen día para intentar lo de la carta, aunque no precisamente la entregues hoy. Creo que será de sanidad y libertad para ti. ❤ Qué te parece? Dios te bendiga mucho!!

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    2. Marina Reyes

      Mayra gracias por compartir tu testimonio ya es un gran paso el reconocer lo que te está dañando y separando De Dios yo solo puedo decirte HOY ES UN BUEN DÍA PARA EMPEZAR. Se valiente en el nombre De Dios y aslo has libque Dios te está guiando a hacer y espero un día poder leer tu testimonio de reconciliación y solo para Bendición tuya y Para la Gloria De Dios. Animo Preciosa y hoy es un buen día.

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